samedi 25 mai 2013

Amaneceres...







Despertar cada mañana (o madrugada, según sea el caso) ya no debe ser lo de antes. 
Yo, como imaginativo ser humano, desde la infancia, cada amanecer he sufrido "dysania". Resulta tan difícil despertar.
Me gusta soñar ficciones, me gusta sentir la suavidad de las sábanas de algodón, vestir en la comodidad de las pijamas y olfatear el aroma floral y dulce de mi confortable almohada. Pero no solo se trata de eso que tanto disfruto sino, principalmente, de lo que sufro... y verse llegar de golpe al real reino de las oscilaciones no me resulta, en lo absoluto, placentero.





Desdichada, así debería sentirme.
Imaginar historias imposibles, lugares improbables, situaciones ficticias, vivir una existencia utópicamente ideal.
Todo se vuelve tan absurdo cuando me despierto, sin ganas, siendo consciente de mi estado de neófito adulto, y es una pena.
Creo que es natural que genere pesar el notar que una no está viviendo lo suficientemente bonito como para disfrutar el estar existiendo en este peculiar e inestablemente estable mundo vivo.
Tengo muchas ganas de despertar fácil cada amanecer, ganas de desconcentrarme y darle un trabajo más intenso a mi sistema nervioso somático, ganas de dejar mi perfecto paracosmos y volver gustosa a la oscilante y asombrosa realidad. Sé que se armará una ardua batalla en mi imaginario interior, pero lo bueno es que sé preparar bien el café.

  



jeudi 23 mai 2013

De eternas amistades.

"
Domingo 7-III-04


Querido Pepe:



No sé exactamente qué día es tu cumpleaños, pero sé que it’s in the air. Acabo de salir del quirófano hace unas semanas estrenando una nueva mandíbula y dentro de tres días voy otra vez para que me quiten toda la “tlapalería” de grapas y bridas que todavía llevo entre la marquetería de mi flamante manducatorial hecho con el peroné de mi pierna izquierda. He dicho a mis hijos que Mr. Merrick es al elefante lo que yo soy al hipopótamo, pero en fin, ya veremos los resultados finales dentro de unos días o al fin de año. El hecho es que por ningún motivo quiero que llegues a los setenta años sin celebrar los cincuenta que hemos sido amigos; unas veces cercanos, y otras veces distantes, pero siempre constantes. Así es la vida. La constancia, aunque sea lejana, vale más que una frecuencia convencional y puramente de aparato. Mi circunstancia clínica no me permite una nostalgia tan minuciosa como la de las cartas que me enviaste cuando yo cumplí los setenta, pero mis sentimientos, aunque menos literarios que los tuyos, son igualmente intensos. A los setenta se vuelve uno serio a chaleco, por lo menos ese ha sido mi caso. No sabe uno muy bien de quién ya se despidió y el ambiente de quirófano y de una inmovilizadora enfermedad casera sólo permite celebraciones sumarias como esta que te hago entre un viaje en camilla y otro. ¡Salud, Pepe! Y ojalá y que esta amistad y esta celebración duren, por lo menos otro tanto. Te abraza, como siempre

Salvador.


By Paulina Lavista (1970)


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Yo te hubiera querido, Sr. Elizondo.




jeudi 16 mai 2013

Soñar su nombre.




Amor y Orgullo. De Gertrudis Gomez de Avellaneda.

"Un tiempo hollaba por alfombras rosas;
y nobles vates, de mentidas diosas
prodigábanme nombres;
mas yo, altanera, con orgullo vano,
cual águila real a vil gusano,
contemplaba a los hombres.

Mi pensamiento —en temerario vuelo—
ardiente osaba demandar al cielo
objeto a mis amores,
y si a la tierra con desdén volvía
triste mirada, mi soberbia impía
marchitaba sus flores.

[...]

¡Salga del pecho —requemando el labio— el caro nombre de mi orgullo agravio, de mi dolor sustento!... ¿Escrito no le ves en las estrellas y en la luna apacible que con ellas alumbra el firmamento?

¿No le oyes, de las auras al murmullo?
¿No le pronuncia —en gemidor arrullo— 
la tórtola amorosa?
¿No resuena en los árboles, que el viento
halaga con pausado movimiento
en esa selva hojosa?

De aquella fuente entre las claras linfas,
¿no le articulan invisibles ninfas
con eco lisonjero?...
¿Por qué callar el nombre que te inflama,
si aún el silencio tiene voz, que aclama
ese nombre que quiero?...

Nombre que un alma lleva por despojo;
nombre que excita con placer enojo,
y con ira ternura;
nombre más dulce que el primer cariño
de joven madre al inocente niño,
copia de su hermosura;

y más amargo que el adiós postrero
que al suelo damos, donde el sol primero
alumbró nuestra vida,
nombre que halaga y halagando mata;
nombre que hiere —como sierpe ingrata—
al pecho que le anida.

¡No, no lo envíes, corazón, al labio!
¡Guarda tu mengua con silencio sabio!
¡Guarda, guarda tu mengua!
¡Callad también vosotras, auras, fuente,
trémulas hojas, tórtola doliente,
como calla mi lengua!"



Por supuesto que este pseudo-romance unilateral que estoy experimentando no deja de ser ficción... una distracción, un bonito entretenimiento adicional para mi sistema nervioso y yo. Ojalá que no dure mucho más.