mardi 24 septembre 2013

Dilección por Héctor.



Justo como hace 6 años con Dessino, un muñeco de cinta adhesiva.
Luis llegó con su lenitiva sonrisa de siempre. Me entregó el escarabajo en las manos, ese coleóptero de durísimos élitros verdes con lunares negros que encontró en el pueblo de sus Abuelos.
Héctor (el insecto), Luis y yo pasamos la tarde nublada y fría juntos; fuimos a comer, conversamos mucho y reímos incontables veces, Héctor pasó desde ser la mascota oculta en el bolsillo, hasta un prendedor en mi blusa (si alguna persona de las que nos prestaron atención mientras caminábamos por las calles de nuestra ciudad colonial tuviera que elegir un adjetivo calificativo a la escena que formábamos el insecto, el humano y yo, seguro pensaría en "cómico/ridículo"). Me quedé con la impresión de que nos sentimos muy felices ese atardecer, me quedé con la impresión de que ese día fue una escena muy bonita de mi vida, y eso bastó para sentir un profundo pesar (lo suficientemente profundo como para escribir al respecto) cuando Luis me informó en una tranquila conversación virtual nocturna que ya no tenía movimiento, que se le había ido la vida.



By Xootz


Héctor fue como un pequeño amiguito por un mes. En cierta manera me resulta irrisorio pero por otro lado, sincerándome más, me causa mucha curiosidad/interés/gusto esto que Luis genera, ese "poder" que tiene para hacer que un segundo personaje (yo) le tome dilección a cosas tan insignificantes como un pequeño cúmulo de cinta adhesiva, una florecita seca, garabatos en servilletas desechables y/o un escarabajo. 





mardi 17 septembre 2013

Sobre la madurez.





La temporada después de haberse visto espectadora y partícipe-imaginaria de vastedad de historias de amor. Es cuando una llega a esa especie de constatación mental, una triste confirmación de que ya ha sido bastante drama. 

Después de haber sufrido la locura como un perfil monstruoso y desmesurado una se ve sorprendida con la intención de regresar a la temporada incólume de la vida.

Lo he disfrutado mucho, el pasar por una amplia sucesión de difusos estados emocionales, vivir una suerte de receptividad idiota frente a cada uno de mis libros y frente a cada uno de los muchachos que aparecían en mis nocturnas ficciones, productos de mi imaginación romántica desbocada

No me propongo a abandonar ese aspecto de mí misma... sería una pretensión absurda, sin futuro; lo que trato de expresar es que tal parece que me he enamorado de mi mejor amigo, pero es algo casi serio, sin la existencia de alguna combinación de circunstancias fortuitas que atrofien mi parte más animal del organismo en favor de la inteligencia porque me siento prudente y sensata... tal me parece que en realidad no estoy enamorada. 
Podría pensar que he madurado mentalmente/emocionalmente, que ya soy suficientemente adulto/reflexiva como para entender que debo dejar el romanticismo a mis ratos de intimidad con los libros, los autores y los personajes, para poder respetar la zona temporal de mi interacción con la sociedad de manera tranquila y circunspecta. 





Pero está claro que una mujer dramática siempre estará esperando ante la puerta por el siguiente drama, el secreto está en ser egoísta y solitaria para disfrutar de los placeres del romanticismo sin fastidiar; a esto añado: la madurez consiste en saber disimular la inmadurez.



dimanche 8 septembre 2013

Elegy a mi soledad.





No puedo escribirte de alguna manera que me satisfaga, sin embargo insisto, necesito plantearte mi situación. 

Ya  me ves aquí… un anocher más contigo, compartiendo vaciedades y secretos importantes pero sin estar más juntas (siempre me ha causado desconcierto tu nombre en femenino, pensarte así genera pensarme una pervertida).

Soledad, él te ha desaparecido.
En el tiempo sin compromisos que me queda te busco, desesperada, en mi mente y jamás encuentro tu silueta, sólo está él, abarcándolo todo, alejándonos a las dos y me sorprendo con una imprecisa sonrisa formada por mis labios, siento felicidad, esa fatal felicidad que me arruina el ingenio y que a ti te desvanece.

No estoy feliz por estar feliz con él, te pienso todo el tiempo, tal parece que necesito tu presencia silenciosa y siempre adecuada, tal parece que necesito de la melancolía para estar tranquila. Añoro poder escribirte sin sentir esta culpabilidad nostálgica por tu ausencia, extraño bailar contigo las canciones más tristes hasta las altas horas del alba.
Quisiera que no me dejaras ir, quisiera que te pudieras materializar
 para sostenerme fuerte a tu lado vacío.
Agonizas, soledad, y no puedo hacer algo para evitarlo. 

El consuelo: tengo la certeza de que tarde o temprano, en alguna lánguida mañana de mi futuro, volverás.





Élégie by William-Adolphe Bouguereau. 1899



"¡Adiós a la sensación de vacío, adiós al frisson creativo!"