mardi 24 septembre 2013

Dilección por Héctor.



Justo como hace 6 años con Dessino, un muñeco de cinta adhesiva.
Luis llegó con su lenitiva sonrisa de siempre. Me entregó el escarabajo en las manos, ese coleóptero de durísimos élitros verdes con lunares negros que encontró en el pueblo de sus Abuelos.
Héctor (el insecto), Luis y yo pasamos la tarde nublada y fría juntos; fuimos a comer, conversamos mucho y reímos incontables veces, Héctor pasó desde ser la mascota oculta en el bolsillo, hasta un prendedor en mi blusa (si alguna persona de las que nos prestaron atención mientras caminábamos por las calles de nuestra ciudad colonial tuviera que elegir un adjetivo calificativo a la escena que formábamos el insecto, el humano y yo, seguro pensaría en "cómico/ridículo"). Me quedé con la impresión de que nos sentimos muy felices ese atardecer, me quedé con la impresión de que ese día fue una escena muy bonita de mi vida, y eso bastó para sentir un profundo pesar (lo suficientemente profundo como para escribir al respecto) cuando Luis me informó en una tranquila conversación virtual nocturna que ya no tenía movimiento, que se le había ido la vida.



By Xootz


Héctor fue como un pequeño amiguito por un mes. En cierta manera me resulta irrisorio pero por otro lado, sincerándome más, me causa mucha curiosidad/interés/gusto esto que Luis genera, ese "poder" que tiene para hacer que un segundo personaje (yo) le tome dilección a cosas tan insignificantes como un pequeño cúmulo de cinta adhesiva, una florecita seca, garabatos en servilletas desechables y/o un escarabajo. 





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