dimanche 3 novembre 2013

Un jardín de noviembre.



Decidí teletransportar imaginariamente el antiguo Cempoala a mi habitación a través de las flores y su otoñal aroma, y se creó esa peculiar atmósfera tan frecuente en las primeras semanas de mis noviembres, donde puedo verme, confiada, con cierta despiadada claridad, donde se evaporan mis inconsoladas lágrimas de desesperanza y comienzan a formarse los conatos de proyectos para la próxima vuelta al sol, la vigésima-segunda vuelta. 











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